¿Por qué estamos obsesionados con los cambios al final del año y la transformación al inicio de otro?
Llega un momento en que la búsqueda de sanar se convierte en una adicción, revisar heridas, perseguir traumas, buscar siempre lo que falta, y lo lamentable es que en esa búsqueda nos vamos perdiendo más y poco a poco.
En los mails que recibí de mis lectoras el fin de año encontré preguntas acerca de cómo atraer dinero y amor en 2026, a lo que respondí con una de las enseñanzas de mi maestra de Reiki: el dinero y el amor vibran igual:
Si lo retienes: se estanca.
Si lo reprimes: se escapa.
Si lo expandes: regresa multiplicado para ti y los tuyos.
No es cuestión de cuenta$ ni de promesas, es la misma energía, es el mismo pulso, dar, recibir, confiar. El dinero y el amor siguen la misma ley, y se convierten en plenitud cuando el cuerpo deja de contraerse y se abre sin desconfianza.
Obsesionarte con los rituales se convierte en un laberinto en el que nunca vas a llegar a la salida, porque la mirada está entrenada a buscar carencias y la verdad es que no hay nada escrito. Todo está en ti y en la fe con la que desees y trabajes las cosas día con día, un paso a la vez y no todo a fin de año como si tuviéramos prisa.
No necesitas rituales para merecer amor, placer o abundancia, eso siempre ha estado en ti, en vez de seguir caminando por un laberinto, empieza a habitar tu plenitud, deja de martirizarte con la idea de que te falta algo y ríndete para comprender que ya eres totalidad.
El mundo entero está experimentando con tu mente, diciéndote cómo lo tienes que hacer, qué tienes que sentir, qué te tienes que tomar, y hasta qué podcast te conviene escuchar para mejorar. Cuando la realidad es que somos lo suficientemente inteligentes para saber lo que necesitamos. Y entonces sucede que cada vez estamos más separados... no solo entre nosotros, sino de nosotros mismos.
La idea es que dejemos de ser unos imitadores, unos repetidores y que nos convirtamos en científicos, y que así seamos los que experimentamos con nuestra propia mente, y entonces le darás espacio a tu intuición y creatividad para diseñar un camino paso a paso, el final no existe, el desarrollo personal es día con día.
¿Crees que el universo programa tus decretos según el despertador? La energía no entiende de relojes, entiende de coherencia. La física cuántica lo dice: el tiempo no es lineal así que de nada sirve escuchar fórmulas ajenas, mejor escucha tu voz interior y avanza a tu ritmo.
La verdadera transformación no es reparar lo dañado, es reconocer esa perfección e intuición que habita en ti.
Con cariño: Marcela.

