Los Tamagotchi, mascotas virtuales que requieren cuidado constante para sobrevivir, marcaron a una generación en los años noventa y hoy, tres décadas después, vuelven a posicionarse como un fenómeno cultural entre la Generación Z y adultos que los recuerdan con nostalgia.
Su fabricante, Bandai Namco, reporta la venta de más de 100 millones de Tamagotchi en todo el mundo desde su debut en 1996. Como parte de su 30 aniversario, la compañía inauguró el pasado miércoles en Tokio una exposición que recorre la evolución del juguete.

Evolución tecnológica del Tamagotchi
La exhibición muestra el paso del personaje pixelado en blanco y negro a los modelos actuales con pantallas a color y conexión wifi, reflejando la adaptación del producto a nuevas tecnologías sin perder su esencia.
El nombre Tamagotchi surge como acrónimo de las palabras japonesas “huevo” y “reloj”. En años recientes, el dispositivo se transformó en un accesorio de moda, impulsado por el gusto por lo retro entre los jóvenes, de acuerdo con Bandai Namco.

Ventas y popularidad global
La empresa asegura que las ventas de Tamagotchi, sin considerar su línea de videojuegos, se multiplicaron por siete en cinco años, desde 2019. Del total comercializado, casi la mitad se vendió en Japón, 33 % en las Américas y 2 % en Asia y el Pacífico.
En 2023, el minorista británico Hamleys incluyó al Tamagotchi en su lista de los 100 mejores juguetes de todos los tiempos, junto a marcas como Lego y el cubo de Rubik, reforzando su estatus icónico.

Voces jóvenes y mirada generacional
En el distrito comercial de Harajuku, Rafaela Miranda Freire, una turista brasileña de 15 años, explicó que nunca tuvo uno, pero le atrae el concepto. “Es muy nostálgico y lindo. Como una estética linda de los 2000”, dijo.
La adolescente señaló que, aunque a algunos jóvenes el juguete “simplemente no les gusta o les parece infantil”, puede funcionar como una alternativa saludable a las redes sociales. “Está bien. Simplemente dejas el teléfono y aprecias las pequeñas cosas de la vida”, agregó.

Experiencia interactiva y memoria colectiva
La exposición en Tokio permite ingresar a través de un gran huevo blanco y recorrer instalaciones diseñadas para fotografías y experiencias interactivas. En una de las salas, los visitantes pueden jugar con distintos modelos lanzados a lo largo de 30 años.
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Yumeho Akita, una mujer japonesa de 25 años, recordó su experiencia infantil. “Realmente quería uno y finalmente conseguí uno, así que lo quise y lo cuidé con mucho esmero”, comentó al pasear por Harajuku.

Tamagotchi y nuevas generaciones
Algunos padres buscan que sus hijos vivan la misma experiencia. Justin Piasecki, guionista estadounidense de 41 años, contó que compró Tamagotchis como regalo de Navidad para sus hijas de cuatro y seis años.
“Básicamente ya tienen un título en informática en Tamagotchi a estas alturas”, bromeó. “Pensé que tendría que enseñarles cómo hacerlo, pero ahora ellas me están enseñando a mí”.
Información: AFP

