El endurecimiento de las políticas migratorias y el incremento de las redadas en los Estados Unidos han pasado factura a la región sureste de México. Al cierre de este año, la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación (Segob) reveló que mil 22 ciudadanos originarios de Yucatán, Campeche y Quintana Roo han sido repatriados de manera forzosa por las autoridades estadounidenses.
El reporte oficial coloca a Campeche como el estado más afectado de la Península en términos de repatriaciones. Con un total de 499 deportaciones, esa entidad encabeza la lista regional, siendo la mayoría de los casos hombres que buscaban mejores oportunidades económicas.
Por su parte, Yucatán registra 293 casos de deportación (252 hombres y 41 mujeres), mientras que Quintana Roo contabiliza 230 paisanos retornados (199 hombres y 31 mujeres).

Panorama nacional y presión institucional
A nivel nacional, la magnitud del fenómeno es aún más vasta: de enero a noviembre, Estados Unidos ha expulsado a 144 mil 61 mexicanos, de los cuales Tamaulipas ocupa el primer lugar con 44 mil 952, le siguen Sonora con 19 mil 566 y Chihuahua con 14 mil 278 migrantes mexicanos.
Cifra que pone a prueba la capacidad de respuesta de los consulados y las autoridades federales, de acuerdo con defensores de los derechos de las personas migrantes.
Acciones estatales y población migrante
El gobierno del estado ha informado que a lo largo de 2025 se han realizado más de mil acciones de atención directa —entre trámites, asesorías, acompañamientos y apoyos económicos— con un enfoque humano y cercano hacia los yucatecos que viven en los Estados Unidos.
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Según las cifras del Gobierno estatal, más de 350 mil yucatecos viven fuera de México, principalmente en Estados Unidos.
Retornos temporales y limitaciones migratorias
A pesar de la sombra de las deportaciones, la pasada temporada navideña trajo consigo una dinámica distinta: el retorno voluntario y temporal de paisanos a sus lugares de origen. Fabiola Loeza Novelo, directora del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (Indemaya), informó un flujo importante de connacionales a municipios como Tunkás y diversas comunidades del sur de Yucatán.
Sin embargo, este “regreso a casa” estuvo reservado principalmente para quienes cuentan con residencia legal. “Estos retornos suelen ser breves; los migrantes aprovechan las fiestas para convivir con sus familias y luego regresan a Estados Unidos”, explicó la funcionaria. Para quienes no tienen documentos, el viaje es imposible bajo el actual clima de operativos.

Suspensión de programas y canales de apoyo
Una de las consecuencias colaterales del endurecimiento de los operativos migratorios ha sido la suspensión de los viajes de reunificación familiar. Loeza Novelo confirmó que este año no fue posible concretar el programa “Linaje del Mayab”, el cual permitía que adultos mayores viajaran a Estados Unidos para reencontrarse con hijos que no han visto en décadas.
“Debido a los operativos migratorios, no hubo viajes este año, aunque el programa sigue vigente y seguimos recibiendo solicitudes”, aclaró la titular del Indemaya. La institución mantiene sus servicios de asesoría jurídica y apoyo para quienes enfrentan procesos de detención o deportación.
Ante el panorama de vulnerabilidad, el Gobierno Federal ha recordado a los connacionales que existen canales oficiales para denunciar abusos, discriminación o extorsiones cometidos por autoridades migratorias o intermediarios. Se exhorta a los paisanos y sus familias a utilizar los números de emergencia habilitados tanto en México como en la red consular en Estados Unidos para recibir orientación inmediata.

