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La captura de Nicolás Maduro en Venezuela encendió las alarmas en Cuba, país que enfrenta una profunda crisis económica y que depende en gran medida del petróleo venezolano para sostener su red eléctrica y servicios básicos.

El 2026 va a ser duro, muy duro”, anticipa Axel Alfonso, chofer de una empresa estatal en La Habana, al advertir que sin el crudo venezolano la situación podría agravarse.

Venezuela, el sostén energético de la isla

Desde principios de los años 2000, Cuba recibe entre 30 mil y 35 mil barriles diarios de petróleo venezolano, a cambio del envío de médicos y personal técnico, explica Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas.

Actualmente, esa cifra representa apenas un tercio de lo que Caracas enviaba hace una década, mientras el consumo diario cubano ronda los 72 mil barriles.

Trump minimiza intervención y anticipa colapso

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Cuba “está a punto de caer” tras la captura de Maduro, aunque descartó una intervención militar directa.

“No pienso que debamos tomar ninguna acción. Parece que está cayendo”, declaró el mandatario, quien durante su primer mandato endureció las sanciones contra la isla.

Apagones, escasez y temor social

Cuba atraviesa desde hace seis años una crisis marcada por apagones prolongados, escasez de alimentos y caída del turismo. En el último lustro, su PIB se contrajo un 11%.

“Estamos viviendo un momento de incertidumbre”, reconoce la abogada Daira Pérez, mientras expertos advierten que la isla no tiene recursos ni aliados para sustituir el petróleo venezolano en el corto plazo.

Un escenario que revive viejos fantasmas

Las protestas del 11 de julio de 2021, detonadas por la crisis económica, siguen presentes en la memoria colectiva. Hoy, la posible interrupción del suministro energético reaviva el temor a un escenario aún más complejo.

“Llevamos 60 años peleando y hay que seguir”, resume un ciudadano habanero.