En el parque nevado de la región de Donetsk, Natalia y Veronika, dos soldadas ucranianas, se encuentran trabajando juntas en un entorno complicado por la guerra. Aunque su vida de servicio es una lucha diaria, el lazo que las une es inquebrantable.
Ambas sirven en la 100ª brigada en el frente Este, desempeñando roles administrativos y evitando el combate directo.
El inicio del servicio y las preocupaciones de madre
Natalia, de 53 años, dejó su carrera como modelista para unirse al ejército ucraniano al inicio de la invasión rusa. Pronto, su hija Veronika, de 26 años, decidió seguir sus pasos. "Como madre estaba preocupada", comenta Natalia. Sin embargo, optó por que su hija se uniera a ella, asegurándole que la protegería en todo momento.
La experiencia femenina en el ejército ucraniano
El ejército ucraniano ha experimentado una creciente participación femenina, con un notable aumento en los últimos años. Según el Ministerio de Defensa, en 2024 había 68,000 mujeres enlistadas, un número que refleja la importancia de las mujeres en el esfuerzo de defensa del país. Sin embargo, la mayoría de ellas se mantienen en funciones no relacionadas con el combate, dado que las posiciones de combate fueron prohibidas hasta 2018.
El entorno desafiante de las mujeres en el ejército
A pesar de los desafíos en un entorno tradicionalmente masculino, Natalia y Veronika afirman sentirse bien tratadas por sus compañeros. Si bien enfrentaron algunas dificultades, como un admirador persistente que hizo que Natalia tuviera que intervenir, las dos se mantienen firmes en su trabajo, apoyándose mutuamente en cada paso.
Una vida de unidad y cuidado mutuo
El día a día de madre e hija en el frente no está exento de momentos especiales. En su tiempo libre, ambas se preparan con música, hacen ejercicio y se aseguran de que la otra esté bien, especialmente en los momentos de tensión cuando las bombas caen cerca. "Mi hija está aquí, esta es mi casa, ¿dónde querría ir?", asegura Natalia, destacando lo que significa estar juntas en medio del conflicto.
Olga y María: un vínculo similar en el frente
Otro dúo madre e hija, Olga y María, también sirven juntas en la brigada Khartia. Aunque tienen poco tiempo para verse debido a sus obligaciones, la cercanía emocional y el apoyo mutuo siguen siendo vitales para ellas. María, de 21 años, se unió al ejército en 2020, y su madre, enfermera de profesión, la siguió poco después. Aunque la familia fue desplazada por la guerra, su vínculo permanece sólido.
AFP