La capital yucateca se iluminó con el talento y la creatividad en la edición 18 de la Noche Blanca, un evento que ha consolidado a Mérida como un referente cultural en el sureste mexicano.
Bajo el lema “el arte a tope”, la ciudad se transformó en un enorme escenario que ofreció teatro, música, danza y artes plásticas para deleitar a más de 50 mil asistentes.
Desde el emblemático remate de Paseo de Montejo, miles de espectadores se reunieron para presenciar el espectáculo circense de la compañía Ilaii, cuyas acrobacias y destrezas con aros mantuvieron al público maravillado.
“Nunca había visto algo así, es increíble cómo combinan fuerza y gracia”, expresó Daniela López, quien asistió al evento con su familia.
En las calles del Centro Histórico, el baterista Cristian Carrillo se convirtió en uno de los favoritos de la noche. Rodeado por decenas de personas, su energía y talento en los tambores dejaron atónitos a los presentes.
“Es emocionante ver tanto arte junto en un solo lugar”, comentó Carlos Méndez, un joven turista de Monterrey.
Los barrios de Mérida fueron escenario de múltiples expresiones artísticas. En las galerías, los llenos totales fueron la constante, con visitantes admirando lo más reciente del trabajo de artistas locales.
“Es una oportunidad única para conectar con el arte y descubrir nuevos talentos”, mencionó Sofía Rodríguez, galerista del barrio de Santa Ana.
Los restauranteros vivieron una noche excepcional con todas sus mesas ocupadas desde temprano. “La Noche Blanca es un respiro para nosotros; no solo llenamos, sino que vemos a los clientes disfrutar de la experiencia completa”, señaló Alberto Gómez, gerente de un restaurante en el centro.
La Noche Blanca no solo demostró el impacto de la cultura en el tejido social, sino que también consolidó la relación entre la comunidad local y los visitantes. Entre luces, música y risas, Mérida vivió una noche que reafirmó su compromiso con el arte y la cultura.










