BELÉN MARTÍN
La llegada del polvo del Sahara en Yucatán ha propiciado desde el fin de semana atardeceres rojizos, así como un ambiente brumoso, lo cual continuará sin representar un riesgo para la población.
Difunden cuidados por polvo de Sahara
Sus efectos se reflejan en la calidad del aire que se respira, altas temperaturas y falta de lluvias en algunas partes del país, de acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y la Coordinación Nacional de Protección Civil.
La presencia del polvo del Sahara no es un riesgo para todas las personas, sin embargo, las autoridades recomiendan que, en caso de que la concentración del polvo se llegara a presentar en grandes cantidades, las personas que padecen enfermedades respiratorias crónicas, adultos mayores, mujeres embarazadas y niños usen protectores como mascarillas o un pañuelo de tela húmedo para cubrir nariz y boca.
La Cenapred sugiere lavarse los ojos con suficiente agua en caso de sentir la sensación de tener polvo.
Ingresará polvo del Sahara a la Península
Además, proteger fuentes de agua como pozos, recipientes o estanques de almacenamiento de agua, y humedecer el piso de las casas antes de barrer el polvo.
A su vez, el meteorólogo de la Universidad Autónoma de Yucatán, Juan Vázquez Montalvo, detalló que este es un fenómeno que se genera debido a los vientos alisios o vientos que soplan del este y oeste de África hacia América, y que levantan tormentas de polvo del Sahara y viajan hasta el Mar Caribe y Golfo México, especialmente en la Península de Yucatán, igual coincidió que en Yucatán no ocasionará daños en la salud, porque la cantidad que llega no es demasiada y además viajan a casi 13 kilómetros de altura.
“Por lo tanto, lo único que provocan son fenómenos ópticos muy llamativos, como son amaneceres y atardeceres entre naranjas y rojos, y durante el día el cielo se ve blancuzco”, explicó.
Además de Yucatán, este fenómeno meteorológico se puede ver en Campeche, Quintana Roo, Tabasco, Oaxaca, Veracruz y Tamaulipas con una concentración de partículas moderadas, donde sus efectos se reflejan en la calidad del aire que se respira, en la poca visibilidad, altas temperaturas y falta de lluvias.
La nube de polvo está compuesta de aire cálido y seco que se forma en el desierto en los últimos días de la primavera y tiene una duración de varios meses, normalmente con el inicio del otoño como fin.
Es importante señalar que el polvo del Sahara viaja a través del norte de África y el océano Atlántico y llega a las regiones del Caribe y México, abarcando entre cuatro y cinco mil kilómetros de extensión.