Investigan presunto fraude inmobiliario

REDACCIÓN

Fue en septiembre de 2011 cuando las hermanas Esther y Lourdes Massa Arceo decidieron adquirir lotes de inversión, en la capital yucateca, con la empresa Hogare Palmira y pagar casi 300 mil pesos por ellos.

Investigan presunto fraude inmobiliario

Cuando liquidaron la deuda, tres años después, comenzaron los procesos turbios, pues el agente inmobiliario no les entregó las escrituras y comenzaron a sospechar de la formalidad de su adquisición.

En abril de 2020 levantaron la denuncia pertinente en contra del encargado quien, apuntan, incluso les entregó pagarés apócrifos. Sin embargo, el proceso se retardó debido al auge de la pandemia por el Covid-19, pues no había una oficina en donde localizar a los responsables.

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Ante la situación, las agraviadas enviaron una solicitud de apoyo al gobernador Mauricio Vila Dosal, para que se pudiera agilizar el proceso, por lo que el director de investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE), Erick López, atrajo el caso y apuntó que la instancia hará lo pertinente para llegar a una solución del caso.

Según señalaron las hermanas Massa Arceo, al reunirse con el funcionario, les explicó que buscarán a la empresa que presuntamente cometió el fraude para poder lograr la devolución de los casi 300 mil pesos que invirtieron en tres lotes ubicados en la comisaría Sierra Papacal, perteneciente a Mérida.

Además, la FGE investigará dónde se encuentran las nuevas oficinas y la publicidad que esta empresa utiliza en redes sociales, medio por donde atraen a más clientes, pues no son las únicas personas defraudadas por este tipo de inmobiliarias.

SITUACIÓN

En 2012, Esther Massa Arceo entregó 15 mil pesos por concepto de enganche por el predio, que pagaría mensualmente durante cuatro años; incluso vendió parte de su patrimonio familiar para saldar la deuda.

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A cambio, el agente inmobiliario le dio un recorrido por un terreno que poco se parecía al de la publicidad, pues estaba en medio del monte, sin límites entre lotes y con un acceso que complicaría la construcción a futuro o la llegada de servicios públicos básicos.

El caso de Lourdes fue similar, pues ella adquirió dos lotes, por los que pagó más de 200 mil pesos.

Cuando solicitó las escrituras, el trabajador de Hogare Palmira le dijo que se las entregarían en cuanto el terreno estuviera desmontado; sin embargo, ese momento nunca llegó.

Conforme las señales de fraude eran más claras, investigaron la ubicación de las oficinas de la empresa y se percataron que al menos en dos ocasiones cambiaron de sede, pues primero estaban en la colonia Buenavista y tiempo después se trasladaron cerca de la glorieta El Pocito; tiempo después, la empresa desapareció y, con ello, la oportunidad de tener las escrituras de sus lotes o la devolución de su dinero.